The future is now (el futuro es ahora), un seminario llevado a cabo por la empresa de edición y formación jurídica Wolters Kluwer en el museo Reina Sofía de Madrid, apremia al sector para que se prepare a afrontar nuevos retos

La imagen del abogado rodeado por enormes archivos e interminables pilas de documentos podría transformarse pronto en la instantánea de una época pasada. El desarrollo de Internet está afectando a muchos ámbitos profesionales y el mundo legal no es una excepción: los letrados tendrán que basar su futuro en la incorporación de la red en la actividad laboral y en la flexibilización de horarios y ritmos de trabajo. Les espera, sin embargo, un sendero plagado de obstáculos, empezando por un difícil pero necesario cambio de mentalidad que permita aceptar tanto la creación de nuevas figuras profesionales como el nuevo –y fundamental– papel de la tecnología en la resolución de juicios y en los asesoramientos legales.

 

Se predice que en los próximos 10 años ocurrirán más cambios en la abogacía de los que ha habido en las últimas décadas. La liberalización del sector, un proceso ya en marcha en Inglaterra y Gales, junto con la introducción de las nuevas tecnologías y la necesidad de ofrecer un mayor número de servicios más baratos a más personas llevará a grandes transformaciones. Los bufetes tendrán que trabajar con proveedores externos de nuevas tecnologías.

Esta metamorfosis, sin embargo, es tan rápida que en muchos ámbitos resulta difícil adecuarse a ella. El sistema educativo, por ejemplo, no está respondiendo con la suficiente velocidad ya que salvo raras excepciones, las facultades de Derecho no están listas para abarcar la formación de estos nuevos profesionales. Tendrán que incorporar enseñanzas tecnológicas en sus planes de estudios cuanto antes y cambiar sus métodos. Se están formando un número excesivo de letrados tradicionales que no van a tener cabida en el nuevo mercado laboral.

El decalaje entre una Justicia aún muy lenta y una abogacía cada vez más rápida se traducirá en una profunda transformación de la profesión, los letrados tendrán que ser abogados ‘preventivos’ y ofrecer una visión de anticipación de los problemas legales, la vacuna antes de la enfermedad en lugar de la cura después. En este sentido, son fundamentales los programas y bases de datos como Kloeox, Gedex o Aranzadi, que permiten almacenar archivos, gestionar el historial de los clientes, acceder a la doctrina, a la jurisprudencia y a los artículos académicos por un coste que oscila entre 700 y 15.000 euros, según el tipo de licencia. Consultarlo en cualquier momento y en cualquier lugar representa una innovación fundamental. Son esas las patas en las que se apoya el futuro de la profesión legal: nuevas tecnologías y flexibilidad laboral.

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