Los Estados de la Unión Europea pueden autorizar a las bibliotecas públicas a digitalizar obras sin el permiso previo de sus autores, siempre que estas sean antiguas y frágiles y, que su consulta se realice en puesto de lectura específico.

 

BibliotecaEl abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Niilo Jääskinen, ha expresado que los estados miembros de la Unión Europea (UE) tienen derecho a conceder a las bibliotecas públicas el derecho a digitalizar las obras de sus fondos, para ponerlas a disposición de los usuarios, sin el acuerdo previo de los titulares de los derechos de autor, siempre que estas sean antiguas y frágiles.

Jääskinen cree que aunque la legislación europea de derechos de autor no permite que los Estados miembros autoricen a los usuarios a almacenar en una memoria USB un libro digitalizado por una biblioteca, no se opone a que los interesados impriman el libro en concepto de copia privada.

La opinión, que ha vertido en un comunicado, el 5 de Junio de 2014, se refiere principalmente al litigio entre la Universidad Técnica de Darmstadt (Alemania) y la editorial Eugen Ulmen KG. Pese a que estas declaraciones no vincularán su posterior decisión sobre el caso, parece que el letrado simplemente trata de buscar un equilibrio entre los derechos inherentes en toda obra intelectual y los límites y excepciones que le son aplicables según la normativa vigente de la UE.

Tribunal de JusticiaEl abogado general del TJUE se acoge se acoge al límite que contempla la Directiva 2001/29/CE; la misma que establece que los Estados miembros deben reconocer a los autores el derecho exclusivo a autorizar o a prohibir la reproducción y la comunicación al público de sus obras. Sin embargo, permite que se fijen excepciones, en particular en el caso de las bibliotecas accesibles al público que, a efectos de investigación o de estudio personal, ponen a disposición de sus usuarios obras que forman parte de sus fondos a través de terminales especializados.

Por otra parte, Jääskinen considera que, aunque el titular de los derechos de autor ofrezca a una biblioteca un contrato de licencia de uso de su obra, la biblioteca puede acogerse a la excepción establecida en favor de los terminales especializados. Añade que la ley no se opone a que los países permitan a las bibliotecas digitalizar las obras de sus fondos en caso de que sea necesario para ponerlas a disposición de los usuarios a través de terminales especializados, por ejemplo cuando se necesite proteger los originales de obras. Finalmente comenta que la impresión de una obra accesible a través de los terminales especializados puede acogerse a otras excepciones establecidas en la Directiva, como por ejemplo, a la excepción de copia privada.

El letrado no ve ninguna diferencia entre la fotocopia de las páginas de una obra físicamente presente en los fondos de la biblioteca y la impresión de las páginas de una copia digital. En su opinión, en el caso de la impresión en papel, no hay riesgo de que se produzca una distribución ilícita de envergadura, que sí se da en el caso de las copias digitales.




 

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